Judiciales

Dólares por sexo y delivery de droga: se complica la situación del empresario detenido en Pinamar

La mujer que aportó esta declaración es ahijada de la pareja de Tinari y contó que entró a trabajar tras la propuesta de la mujer, llamada Fabiana, empleada del municipio de Pinamar.

La Justicia investiga si Claudio Tinari, el empresario acusado de haber abusado sexualmente de una empleada que trabaja en uno de los emprendimientos gastronómicos que tiene en la localidad balnearia de Pinamar, tiró al mar uno de sus celulares, un Iphone de color amarillo, con el objetivo de deshacerse de evidencia que pudiera comprometerlo en la causa.

En paralelo, acorde con Télam, los pesquisas evalúan pedir la ampliación de la detención del empresario por los delitos de “promoción y facilitación de la prostitución y posible trata laboral”, acusaciones que están siendo abordadas en un expediente aparte de aquel en el que se investiga el supuesto abuso sexual.

“El imputado no sabía que estaba investigado en paralelo por el delito de promoción de la prostitución y posible trata laboral. El celular debería tener chats, fotos, audios y videos que servirían para la causa y que lo comprometerían” precisó una fuente a Télam mientras que otra añadió: “Una vez que estén las pericias estaría todo dispuesto para pedir la prisión preventiva y elevar la causa a juicio”.

“El trato dependía del día. Llegaba tipo 3 de la tarde, nos gritaba, nos insultaba, se vestía de chef y se metía en la cocina. Te gritaba todo el tiempo, a veces no sabía si te lo decía en joda o no, porque nos decía ‘limpiame el baño o te pego un tiro, limpiá el piso o te pego un tiro”.

Ese textual es solo una parte de la declaración testimonial de una de las chicas del staff del restaurante.

La mujer que aportó esta declaración es ahijada de la pareja de Tinari y contó que entró a trabajar tras la propuesta de la mujer, llamada Fabiana, empleada del municipio de Pinamar. Fue contratada en negro y su horario era de 9 de la mañana a 8 de la noche.

“Con los empleados tenía malos tratos y con las chicas era muy baboso. Un día, con P. (otra de las empleadas) terminamos de trabajar y le pedimos a Claudio si podíamos ir a la playa. Nos dijo que sí. (…) Fuimos las dos al mar y al volver estaba Claudio dentro de la carpa sentado en una silla. Ahi nos dijo: ‘les hago una pregunta, pero muere acá’, y nos preguntó si queríamos asistir a una fiesta en Cariló, donde él iba a ser nuestro manager y que si nos gustaba alguien y lo cog…, él nos daría 100 dólares por cada persona con la que estuviésemos. Y que si no nos gustaba que no nos hiciéramos problemas, que solo tendríamos que cog… a tipos de alrededor de 40 años, pero si queríamos, que él no nos iba a obligar”, detalló la mujer.

“Ese mismo día tuvimos una reunión con los mozos y cuando llegó Claudio me dijo que lo acompañe, para después decirme ‘¿qué cosas estarías dispuesta a hacer para ganar más plata?’ y que yo ‘le encantaba’ y que la ‘propuesta estaba abierta para siempre que lo llame me iba a pagar’. Me levanté para irme y me dice ‘esto muere acá'”.

“A los empleados nos pedía que le fuéramos a comprar drogas, pepas… Llegaba borracho, mezclaba pastillas recetadas con alcohol”, agregó la empleada en su declaración.

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